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VIVIR LA NAVIDAD 

 

 

 

Como no podía ser de otra forma y dada la cercanía de estas fechas, hoy escribiré sobre LA NAVIDAD.

El término Navidad proviene del latín “Nativitas” que significa nacimiento. El establecimiento oficial del 25 de diciembre como “día de Navidad “se produce en el año 345.

La Navidad es la fiesta del amor, de la libertad, de hablar con soltura y confianza de las cosas buenas que bullen en el corazón. Un buen momento para reconocer que buena y que gozosa es la realidad de la familia, que hermosa es la sonrisa de un niño, que tierna la mirada afectuosa del abuelo enfermo que apenas balbucea.

Una oportunidad para contemplar a la sociedad en que vivimos con realismo y alegría, aunque no falten dificultades, es mucho lo que se puede hacer para construir con el esfuerzo de todos, un mundo en el que merezca la pena vivir.

La Navidad trae una invitación implícita a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que recapacitemos, para que, respetando las diferencias, opiniones y modo de ser de cada uno, busquemos decididamente lo importante: el autentico bien de todo ser humano, por encima de egoísmos personales.

Es fiesta de optimismo, de luz, de reconciliación, de alegría y de paz, y ese optimismo alegría y paz serán reales si dejamos que Jesus nazca en nuestros corazones y nos ilumine.

Otra faceta importante de la Navidad; es época en la que disfrutar junto a la familia de la cantidad de celebraciones que conlleva. Si las reuniones familiares son en tu casa, tendrás la responsabilidad de ser anfitrión e intentar crear un ambiente festivo y de unión familiar, lo cual si no lo controlamos en su justa medida puede ser una gran fuente de estrés, por eso debemos tener muy en cuenta que estas acciones las llevamos a cabo con el fin de mantener las tradiciones, hacer felices a los demás y por ende ser felices nosotros mismos.

Las comidas navideñas implican compartir mesa con los familiares a los que quizás vemos poco y con los que puede ser que no estemos de acuerdo en muchas formas de pensar. Evita enfrentamientos en temas que pueden resultar conflictivos, como temas políticos o religiosos. Estas fiestas son momentos para disfrutar de la compañía de la familia y es totalmente innecesario crear puntos de tensión que puedan hacer que la comida o cena acabe mal. Además, si tienes hijos, los niños recordaran siempre con cariño las reuniones familiares en las que prevalece el buen entendimiento.

Otro hecho que forma parte de las tradiciones navideñas es el intercambio de regalos, y en esto no deberíamos caer en la peligrosa practica del consumismo, es muy triste que los anuncios que primero nos llegan no es la “BUENA NOTICIA “del evangelio, sino los incontables catálogos de todo lo que se puede comprar. La publicidad es una avalancha aplastante que ha transformado una fiesta de recogimiento y esperanza en un clima de estrés, cansancio y deseos de que ya pasé de una vez. Hasta muchos se preocupan por cuanto van a subir de peso por todo lo que van a consumir. ¡como si nos obligasen a comer tanto! Por favor que seamos nosotros los que elijamos como vivir la navidad, sin tener que seguir los mandatos sociales que impone la lógica del consumo. Hagamos verdaderos regalos que le pueden cambiar la vida a quienes lo reciben: regalar tiempo, gestos de amor auténticos, ya que comprar algo es fácil pero lo que cuesta es donarnos a nosotros mismos, hacer de nuestra vida, de nuestro tiempo, y de nuestro afecto un verdadero regalo….

 

PUES ESO,,,,,,QUE TODOS SEAMOS CONSCIENTES Y MUY FELICES……….

 

RAFI PRIETO

 

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